30 de diciembre de 2008

Despedida a la Gaviota de Plata


El cielo le ha regalado siempre aquellos tonos azules envolviendo su historia, y ella ha querido volar y lo ha hecho, ha querido soñar y lo ha hecho, ha querido amar, y vaya que ha venido amando desde que nació.
Quiso transitar un nuevo cielo, dominar las nubes esta vez para no caer de precipicios y romperse las alas, y ha volado cuantas veces ha querido.
Quiso pintar de esperanza un camino imaginario, adornando los bordes con su risa, colgando de los árboles una que otra canción para que nadie quiera abandonar aquel camino, y vaya que lo ha venido conservando con su amor, un amor al amor, uno que no perece, uno que no abandona, uno que se ha mantenido intacto no sólo en la mente de aquella gaviota enamorada, sino en el alma de una diosa imaginaria creada por un corazón.
Ha volado cuando ha querido en estos cielos, y es hora de dejarla partir, nos ha venido contando historias de sus vuelos, nos ha venido contando cómo es cuando la niebla aparece sin dejar ninguna explicación, nos ha puesto la luna con estrellas de pendientes algunas noches, cuando habíamos convenido en llorar, nos ha concedido un deseo para poder cerrar los ojos y poder dormir, nos ha regalado un duende, uno de esos que sonríen, uno de esos que tienen brazos bajo los cuales se puede soñar.
Es hora de dejar partir a aquella ave, aquella pequeña que ya aprendió la lección, aquella que tiene ahora fuertes las alas, los ojos, y el corazón.
Es hora de ver partir a la gaviota.
Llevas un beso bajo el pico, llevas un deseo en el alma, y a tu amor, sí, a aquel amor que aún mantienes vivo dile que lo queremos volver a encontrar, porque amores de esos, en ese mundo como en cualquiera, el que lo haya conocido y vivido, que diga Dios, quién va a osar abandonar?

Aprendiste a volar, Gaviota de Plata...
Dominaste las nubes.

Será un nuevo año, y será un nuevo blog:
http://www.sonandohistorias.blogspot.com/
Gracias por acompañarme.

Ca

19 de diciembre de 2008

Un nudo en la garganta



Escuché en mi pasado aquella frase: "un nudo en la garganta", hoy lo he sentido, hoy he sentido que es la impotencia la que hacía que me ahogara, que un "te quiero" apenas se escuchaba, y que sin palabras me he prendido de su cuello tan sólo para que ese te quiero quede estampado en él por medio de mi abrazo.
En el pasado quise saber lo que era aquel nudo en la garganta, y vaya que lo he venido a descubrir, era el miedo a un sueño roto, era la desesperación de no saber qué hacer para que no muera el amor, era yo frente a alguien con quien venía compartiendo todo, y a la vez nada, y en aquellos minutos, en aquellos segundos interminables quería decir, lo siento, quería decir, todo irá bien, quería convencerlo de ello, poniendo como dos columnas indestructibles nuestro amor, y no supe cómo hacerlo, no sé qué puedan haber significado mis lágrimas cayendo sobre nuestra conversación.
Ese era un nudo en la garganta, lo siento ahora claramente al recordar aquello, querer gritar, saber que no es lo mejor, querer explicar algo para lo cual no encuentras palabras, querer volver al pasado, mejorar algunas cosas, no cometer algunos errores, y no poder... no poder! Eso hace que sienta ahora este nudo en la garganta.
Y es un dolor muy grande... por Dios que lo es.