
El cielo le ha regalado siempre aquellos tonos azules envolviendo su historia, y ella ha querido volar y lo ha hecho, ha querido soñar y lo ha hecho, ha querido amar, y vaya que ha venido amando desde que nació.
Quiso transitar un nuevo cielo, dominar las nubes esta vez para no caer de precipicios y romperse las alas, y ha volado cuantas veces ha querido.
Quiso pintar de esperanza un camino imaginario, adornando los bordes con su risa, colgando de los árboles una que otra canción para que nadie quiera abandonar aquel camino, y vaya que lo ha venido conservando con su amor, un amor al amor, uno que no perece, uno que no abandona, uno que se ha mantenido intacto no sólo en la mente de aquella gaviota enamorada, sino en el alma de una diosa imaginaria creada por un corazón.
Ha volado cuando ha querido en estos cielos, y es hora de dejarla partir, nos ha venido contando historias de sus vuelos, nos ha venido contando cómo es cuando la niebla aparece sin dejar ninguna explicación, nos ha puesto la luna con estrellas de pendientes algunas noches, cuando habíamos convenido en llorar, nos ha concedido un deseo para poder cerrar los ojos y poder dormir, nos ha regalado un duende, uno de esos que sonríen, uno de esos que tienen brazos bajo los cuales se puede soñar.
Es hora de dejar partir a aquella ave, aquella pequeña que ya aprendió la lección, aquella que tiene ahora fuertes las alas, los ojos, y el corazón.
Es hora de ver partir a la gaviota.
Llevas un beso bajo el pico, llevas un deseo en el alma, y a tu amor, sí, a aquel amor que aún mantienes vivo dile que lo queremos volver a encontrar, porque amores de esos, en ese mundo como en cualquiera, el que lo haya conocido y vivido, que diga Dios, quién va a osar abandonar?
Aprendiste a volar, Gaviota de Plata...
Dominaste las nubes.
Será un nuevo año, y será un nuevo blog: http://www.sonandohistorias.
Gracias por acompañarme.
Ca

